Saludos desde mi trinchera helada. Aunque mis radares suelen apuntar a las ligas europeas y la KHL, mis contactos en Pensilvania me han filtrado informes confidenciales sobre este Juego 3 de los playoffs de la NHL. Este 22 de abril, los Flyers regresan al Xfinity Mobile Arena para recibir a los Penguins, y el ambiente en los pasillos huele a pura tensión táctica tras sus primeros choques.
Lo que no se comenta en las ruedas de prensa formales es el nivel de preocupación en la banca de los Penguins respecto al ritmo de juego. Aunque ambos equipos terminaron la campaña regular empatados con 98 puntos, mis fuentes aseguran que Pittsburgh arrastra un desgaste físico alarmante. Los Penguins apenas están promediando 2.
93 goles por noche, un esquema demasiado conservador que sufrirá horrores al intentar contener el vendaval ofensivo de los Flyers, quienes castigan marcando 3.54 tantos por encuentro.
El verdadero factor oculto de esta serie está en la portería. He analizado cientos de guardametas en Europa y Norteamérica, y el nivel actual de Dan Vladar (2.42 GAA) con los Flyers es de absoluta élite. Por el contrario, Stuart Skinner (2.92 GAA) en la red de los Penguins ha empezado a mostrar pequeñas grietas cuando es sometido a presión sostenida. A Pittsburgh simplemente le faltan piernas para igualar la agresividad de un equipo local que dispara casi 30 veces por partido.
El cambio de hielo será un golpe anímico letal. El sistema vertical de los locales encontrará los espacios rápido, forzando a los visitantes a un juego de persecución para el cual no están diseñados. Confiando en la profundidad del roster y la seguridad bajo los palos del checo Vladar, veo un dominio claro.